No sólo son increíbles los saltos, si no también como es posible que no se maten cayendo unos encima de los otros. O son de goma o lo tienen perfectamente calculado para no romperse ningún hueso.
Vaya cara de tonto que se le queda a la gente pensando en lo que acaba de suceder delante de sus ojos. Más de uno cambiaría de medicación seguro por culpa de esta broma.
Con el tema de la crisis cada vez más gente tiene que buscarse la vida como buenamente puede y con ello están surgiendo grandes artistas callejeros. Y no paran de subir el listón. En el siguiente vídeo un chico japonés realiza una actuación asombrosa con varias bolas de cristal en un parque de Tokio. ¡Increíble!
Estos japos no paran de sorprendernos con sus horripilantes concursos. En esta ocasión la prueba trata de pasarse animales de boca en boca de uno concursante a otro. Mejor no perder detalle de las caras de los pobres.